Sintonía: Tú me enseñaste a volar (P.M.G. Franco, M. Carchenilla)

 


Romería del 3 de agosto de 2014

Hermanamiento de pendones y homenaje a los maestros


La fotografías de la fiesta incluidas en esta página son una aportación de Alfredo y familia.

 

Esta página está en fase de edición, no concluida todavía. Añadiremos las imágenes y textos (alocuciones de alumnos y maestros) que se nos hagan llegar a través de ferrerillo1@gmail.com

 


 

 

 

 


 

Crónica de la fiesta

 

 

El domingo, día de 3 de agosto de 2014, celebramos en Ferreras la romería, ya tradicional de este mes, que suele incluir una concentración de pendones, demostración de bailes y cantos tradicionales, degustación de un vino español y baile popular.

 

La romería de este año fue marcada por el acontecimiento, nada afortunado, de coincidir con la “clausura oficial” de las escuelas del pueblo, con cuyo motivo se decidió rendir un sentido homenaje a los maestros que ejercieron su magisterio en nuestro pueblo. 

Los actos, tal como habían sido anunciados mediante el cartel correspondiente, cumplieron el siguiente horario:

  • 17,30 Concentración de pendones en la plaza del pueblo. Acudieron representaciones de Armellada, Fontoria, La Utrera, Sopeña, Turcia, Valdesamario, Villameca, Villoria y Ferreras.
  • 18,00 Santa Misa
  • 18, 30 Procesión/desfile de pendones hasta Las Eras y demostración de bailes tradicionales.
  • 19,30 En la Plaza. Demostración de bailes tradicionales al son de la pandereta, a cargo del grupo de Ferreras.
  • 19,45 Acto de homenaje a los maestros:
    • Alocución del Presidente de la Junta Vecinal.
    • Entrega de un diploma y obsequio a cada uno de los 24 maestros que asistieron al acto o algún familiar que los representó. Realizó la entrega del diploma y obsequio alguno de los antiguos alumnos de cada maestro. Tanto los alumnos como los maestros pudieron decir unas palabras sobre el significado y motivación del acto.
  • 20,45 Demostración de bailes tradicionales al son de la pandereta, a cargo del grupo “El Chano” de Quintanilla del Monte.
  • 21,15 Degustación de un vino español bien surtido de bebidas y alimentos para todos los asistentes. Como es ya tradicional, los alimentos fueron contribución voluntaria y espontánea de vecinos y naturales del pueblo.
  • 22,00 Baile popular.

 

 

Alocución del Presidente de la Junta Vecinal:

Queridos maestros y familiares, ex-alumnos, vecinos de Ferreras, pendoneros, grupos de jotas, y asistentes.

Os damos la bienvenida a nuestra tradicional romería de pendones y queremos agradecer a los pendoneros de Armellada, Fontoria, La Utrera, Sopeña, Turcia, Valdesamario, Villameca, Villoria y Ferreras su participación en esta fiesta. Asimismo, queremos mostrar nuestra gratitud al grupo de jotas “El Chano” de Quintanilla del Monte y al grupo local de Ferreras por amenizar con sus bailes tradicionales esta tarde.

 

Los sentimientos de alegría y fiesta quedan un poco empañados por la tristeza que para todos nosotros supone la clausura de nuestra Escuela Rural, tan querida y en la que hemos crecido como personas y adquirido nuestros valores mientras disfrutábamos de trastadas y chiquilladas.

Algunas cosas ya no van a ser iguales, después del cierre de la escuela:

  • No habrá niñas ni niños caminando por las calles hacia la escuela a la hora de entrar o salir de clase.
  • No se podrá escuchar el griterío y alboroto de los recreos, ni la voz del maestro entrecortada por el murmullo de sus alumnos.

 

Demos muestra de nuestra gratitud a aquellos maestros que han pasado por aquí y han dejado la semilla y el fruto de sus mejores conocimientos y desvelos. Y, en su honor también, brindemos el aplauso más fuerte y cariñoso, que pueda unir en el mejor abrazo a todos esos maestros con todos los niños que fueron sus alumnos y que hoy en día ejercen o ejercerán su magisterio en las aulas, pues de todos es sabido que Ferreras siempre ha sido un pueblo de maestros.

Por ello, en reconocimiento al esfuerzo por acompañarnos hoy, quienes fueron sus alumnos han preparado unas cálidas y sentidas palabras de homenaje para entregarles un recuerdo para que su paso por Ferreras no caiga en el olvido y nos lleven en su corazón como nosotros a ellos.

 


Muchas gracias a todos por vuestra asistencia al acto.

 

Éste no es un “adiós”, es un “hasta luego”, pues desde aquí afirmamos el propósito de mantener nuestras escuelas activas y abiertas, de la manera que permita que nunca queden cerradas total y definitivamente.

 

 


 

 

Saludo a Avelino (viudo de doña Elisa Marcello López)

 

Yo le iba a entregar este diploma y obsequio ("Añoranzas a Orillas del Barbadiel" y "Canciones Populares") a Avelino, “Avelino el de la Maestra”, viudo de ella. Avelino, a sus 91 años, pidió el alta en el hospital para venir a recibirlos; pero no se encontró con ánimos para esta faena, por lo que se los entregaremos en otro momento con más tranquilidad.

 

¿Por qué motivo podría entregar yo (un niño de 67 años) este obsequio destinado a doña Elisa, Maestra de niñas?

 

Será porque a mí también me dio clase algunos días, ¿durante alguna baja de don Eusebio?, y aprendí de ella muchas cosas. Entre otras, aprendí que no se debe rayar con el pizarrín la tapa del pupitre, aquellos pupitres de su escuela, que ella y las niñas cuidaban con tanto esmero... (les ponían baberos a los tinteros para no pingar las mesas con las gotas de tinta, al mojar el plumín). ¡Le hice un estropicio!  Pero aquella fue la primera y la última vez.

 


De doña Elisa podemos decir que, siendo de la Omaña, en concreto de Fasgar en la cuna de El Valle Gordo, sentó cátedra en Ferreras, toda una vida dedicada a la enseñanza en este pueblo nuestro, en el que se quedó para siempre. Y también podemos decir que era capaz de enseñar a todas (y a todos), a las que eran brillantes y estudiosas y a las que no lo eran tanto. De sus clases, todas las alumnas salían bien preparadas, con todos los conocimientos y el carácter necesarios para enfrentarse al mundo. En las décadas de 1960 y 1970 una treintena de sus alumnas iniciaron con éxito notorio estudios de niveles superiores a los escolares. Como detalle, recordamos que doña Elisa recibió un regalo y una felicitación expresa de una institución religiosa que recibió a muchas de ellas como alumnas de sus colegios. Por todas esas razones le dedicamos este homenaje.

Herminio



 

 

 

 


 

Sobre el adorno floral del obsequio

 

Ahora, un pequeño comentario sobre el adorno floral que con tanto esmero y tan buen criterio eligieron algunas y algunos de los organizadores de este evento para adornar el obsequio:

 

Me ayudará Avelino a explicarlo con este pequeño diálogo:

-          ¿Qué tenemos aquí? ¿Qué planta es ésta, Avelino?

-          Parece tomillo.
 

-          ¡Muy bien! Es tomillo, nuestra hierba aromática más abundante, tan abundante que te vas al monte cualquier día desde junio hasta agosto y sientes que te envuelve su aroma. Con tomillo, entre otras plantas, alfombramos en Ferreras las calles para la procesión del día de San Juan, nuestro Santo Patrono.

 


-          Y esta otra ¿cómo se llama?

-          Estas son las “ruequinas” o “pendientes de las niñas”. 

-          Ruequinas, ruecas pequeñas. Hoy podrían ser también los pendientes de los niños, que también los llevan. Hace muchos siglos, en latín y castellano primitivo, se les llamaba “frimiulas”, de “frémere” (temblar). “Frémulas”, “fremiulas” o “frimiulas” son las plantas pequeñas que tiemblan con la más ligera brisa. Y en aquellos tiempos, en que, al parecer, ya existía población en Ferreras, esta planta dio nombre a uno de nuestros parajes. ¿Te suena de algún sitio el nombre de Frimiulas?

-          Sí, claro que me suena. En el Valle de Arriba, margen izquierda del Barbadiel, entre La Cruz, El Souto, La Devesa y Matalascanda.

-          En los escritos más antiguos también aparece como Trimiulas. Nada extraño, porque “tremere” significa temblar de miedo. Así que las “trémulas”, “tremiulas” o “trimiulas” son las plantas pequeñas que se estremecen con el viento. Esta planta es también una “prímula”, de las primeras que crecen en primavera. De ahí se deriva “Primiulas”, las prímulas más pequeñas. Y ya tenemos los tres nombres para el mismo paraje: Frimiulas, Trimiulas y Primiulas, que todos vienen a significar lo mismo: hierbas de la primavera que tiemblan con el viento. En otras regiones se les llama también hierbas del aire, corazoncillos, lágrimas de San José, o lágrimas de San Pedro. Su nombre común es Briza.

-          Y ésta de las flores moradas, ¿qué planta es?

-          Éstas son las flores de las urces rojas. 

 

-          ¡Anda que no tienen nada que ver con nuestro pueblo estas plantas…! Las urces, nombre derivado también del latín (ulex, ulicis; ulices en plural, de donde se deriva urces; de úlices, urces). Es el brezo, de nombre común. Las tenemos de todas las especies y por todas partes. ¿Y para qué valían las urces? ¿Nos sabrías decir con qué parte de las urces se encendía la lumbre?

-          Con los seroyos.

-          ¡Qué nombre, verdad? ¿Y cómo se llamaban las raíces de las urces que hacían tan buena lumbre en la cocina?

-          Cepos. Esos eran los cepos y los tizos.

-          De las raíces, llamadas tuérganos, cepos o tizos, se hacía la lumbre que más calentaba y más duraba en la cocina o en la estufa. ¡Cuánto frío nos quitaron en las casas y en la escuela y qué buen aroma y sabor le daban a la matanza curada al humo! Y de la palabra “cepo” procede el topónimo de “La Cepeda”, nuestra tierra, tierra de cepos.

-          Y ¿cómo se llamaban las ramas de urces, resecas, carbonizadas, con que se alumbraba la cocina durante las veladas o filandones?

-          Aguzos. Esos eran los aguzos.

-          ¡Aguzos! Se decía de un niño listo que era “más espabilado que un aguzo”, y ¡qué bien dicho estaba eso de espabilado!, porque había que espabilar los aguzos (desprenderles el carbón quemado o pavesa) para que dieran más luz. Mientras “espabilábamos” los aguzos para que alumbraran más, los usábamos para jugar: “Al gato Melendrigue / ¿Quién me lo comprarigue? / Si el gato muere, / cargádmelo bien de fuerte. / ¿De qué fuerte? / De palo y piedra. / Vivo te lo doy, / muerto me lo darás, / tú lo pagarás”. Perdía el juego aquel al que se le apagaba el aguzo.

-          ¿Recuerdas que se usaran las urces en el horno?

-          ¡Ay, hombre, las urces eran el mejor arrojío para el horno!

-          ¡Qué cantidad de palabras entrañables de nuestra “habla” están saliendo en este diálogo! Con unos “feijes de urces”, se “arrojaba” el horno, lo que quiere decir que se lo calentaba tanto que casi se ponía de color rojo para cocer el pan, el alimento básico para el cuerpo. Y también hay que decir que más de un padre llevaba un carro de urces a vender por La Ribera para sacar unos “cuartos” con que “mercar” alguna enciclopedia y la pizarra para sus hijos. Así que también sirvieron para alimentar nuestras almas.

 

Por toda esta simbología, este adorno floral del regalo está tan acertadamente pensado. Lleva impregnadas las mejores esencias y el calor más vivo de nuestra identidad ferrerana. 

Si, después de lo dicho, lleguan ustedes, señoras maestras y señores maestros, a creer que reciben con él algo del calor y de la alegría de nuestra tierra… En tal caso, es que hemos sintonizado otra vez más.

¡Gracias por la sintonía!



 

 


TU ME ENSEÑASTE A VOLAR (Canción del maestro)

Letra - Pedro María García Franco; música - Maximino Carchenilla  

 

Tú me enseñaste a volar

con alas de pajarillo,

cuando no era más que un niño

sin miedo a la libertad.

No envejecerás jamás,

amigo, hermano, maestro,

siempre como un "padre nuestro"

en boca de algún chaval.

                                                                             

Tú decidiste volar,

dejando crecer a todos,

cada cual tuvo a su modo

su sueño de libertad.

Nunca he podido olvidar

aquella lección pequeña:

'Cada cual es lo que sueña,

sueñe un poco cada cual'.

 

Te han robado el corazón

los muchachos de la escuela.

Ellos pasan, tú te quedas,

algo de ti llevarán.

Te han robado el corazón

los muchachos de la escuela.

Ellos pasan, tú te quedas.

Tu me enseñaste a volar.

 

Vas diciendo que alzarás

el vuelo como un chiquillo.

Hermano, maestro, amigo,

quédate un poquito más.

Siempre tendrás un lugar

en mi corazón de niño,

compañero de camino,

tú me enseñaste a volar.

 


 

 

 


Vídeo de la Pendonada