Sintonía: Las cuatro estaciones - La primavera (Vivaldi - Mutter)

 


Ciencias naturales. Botánica. Árboles


 

Aliso               Homero (Alnus glutinosa)

 

 O. W. Thomé [Public domain], Wikimedia Commons

Árbol de tamaño mediano, característico del margen del río y los regueros. También es frecuente en los cierros de las zonas húmedas. No crece en bosquetes ni masas densas, sino en pequeños grupos, salpicados de forma aislada. Difícil de repoblar, si no es por brote espontáneo o por acodo. Rebrota con facilidad de la cepa, pero siente las podas drásticas porque es de crecimiento no muy rápido. Una curiosidad sobre su distribución en Ferreras: desaparece, casi totalmente, desde La Cruz y El Puerto hacia el norte, siendo sustituido del margen del río por los robles, por influencia, tal vez, de la altitud o del clima.

No ha sido un árbol muy apreciado. No se lo considera atractivo ni con la hoja verde, algo pegajosa, del verano ni con la hoja parda de otoño, y se piensa que asombra demasiado el terreno y que lo mancha mucho con su hojarasca, especialmente las praderas. Su madera tampoco es de la mejor.

Pero tiene algunas cualidades y utilidades que deben ser destacadas:

  • Es de los primeros árboles en florecer en pleno invierno (flores masculinas en amentos colgantes largos, flores femeninas en cortos amentos leñosos en forma de piñas diminutas). Aunque sus flores no son llamativas, porque tan sólo dan un tono pardo-rojizo a sus ramas deshojadas, alimentan a los pájaros e insectos cuando no tienen otro recurso al que acudir.
  • Vegeta en la orilla de ríos y regueros, protegiendo los márgenes de las riadas por tener un sistema radical muy fuerte.
  • Enriquece el terreno con nitrógeno que obtiene del aire y que sus raíces incorporan al suelo.
  • Su ramón, que no es apetecido por los animales ni para fueyas (hoja verde) ni para fuyacos (hoja seca), sí resultaba muy adecuado para hacer mondillas, las escobas de barrer el horno.
  • Su madera, de un color amarillento-rosado resiste muy bien la humedad, incluso sumergido en el agua, y era apreciada en la antigüedad para maderamiento de las casas, y para hacer muebles y madreñas.
  • Es buena leña cuando está bien seco.
  • Los rapacines hacíamos con brasas de sus ramas la “pólvora de cisco” (depositando sobre una piedra plana una brasa de unos tres centímetros de largo por 2 centímetros de sección, echando sobre ella dos o tres grandes escupitajos simultáneos y aplastándola inmediatamente con otra piedra plana). A veces, cuando se dominaba la técnica, producía unas explosiones muy fuertes.

Para ampliar información sobre el aliso: http://es.wikipedia.org/wiki/Alnus_glutinosa

 


 

Salguero         Sauce cabruno (Salix caprea)

 

C. A. Magnus Lindman [Public domain], Wikimedia Commons

Arbusto grande o árbol de tamaño mediano, propio de los soutos húmedos. Es el sauce más común en nuestra tierra, muy prolífico, tanto por brote espontáneo como por replantación mediante esquejes clavados en el terreno húmedo. Por esa razón es muy común en los cierros (sebes, setos vivos que cercan prados y huertas de propiedad privada).

Admite podas drásticas, por su capacidad de rebrotar de la cepa y por su crecimiento rápido.

Fue muy apreciado antes y lo sigue siendo ahora por sus múltiples utilidades:

  • Sus amentos y flores (“gatines” y “pollines”, que decíamos los niños), son de los primeros en alumbrar la primavera, apareciendo como bolitas de terciopelo suave, de un colorido verde-amarillento con brillos morados. No es extraño verlos en algún florero dentro de las casas o en la iglesia.
  • Como consecuencia de esta precocidad en su floración, es muy frecuentado por las abejas y otros insectos, como primera aportación de polen y néctar. También los pájaros más pequeños lo aprovechan de alimento (linaceras, ferrerillos, jilgueros, aviyines, etc).
  • Los medros de un año o dos, con su monda o pelados, son muy adecuados por su flexibilidad y resistencia para cestería (cestos, azafates, cestas, tableros de carro, cañizos, e incluso, en la antigüedad, para hacer tabiques en las viviendas, que serían revestidos con barro y paja y posteriormente pintados).
  • Los medros de dos o tres años, una vez retorcidos, eran muy adecuados por su flexibilidad y duración para “vilortas”, ligaduras para cierros o para atar el material de sostén en las cubiertas de las casas, bajo el techo de paja. Cuando un cepedano necesita en el campo un remedio o recurso para atar cualquier cosa, como por ejemplo la cancilla o cancillón de un prado, es lo primero a lo que recurre.
  • Esos mismos medros, de dos o más años, eran también muy apreciados para aguijadas por los aradores y carreteros y lo siguen siendo para “palos” (rodrigones) para las habas de los fréjoles (judías verdes).
  • Con una o varias ramas, de más de dos metros de largas, se hacían los baleos para limpiar los muelos, porque con sus ramitas finas y las hojas arrastraban los cogollos y pajas, pero no el grano.
  • Sus hojas eran muy apetecidas, como ramón verde (fueyas), por todos los animales domésticos (ovejas, cabras, cerdos, etc). En cambio, era menos apreciado para ramón seco (fuyacos del invierno).
  • Una vez seca, la leña de salguero produce un fuego muy vivo y calorífico, y sus brasas tienen una buena duración.
  • De éste y otros sauces, como la palera, se obtenía en la antigüedad un extracto, por cocimiento de hojas y cortezas, que aliviaba notablemente el dolor y la fiebre. Esta utilidad, como analgésico y antipirético, fue investigada en el siglo XIX y dio como resultado la obtención de la salicilina, principio activo del ácido acetil-salicílico (aspirina).

Para más información sobre el salguero:

  http://es.wikipedia.org/wiki/Salix_caprea